Persistencia y evolución de las radios comunitarias e indígenas

COMUNICANDO DESDE EL TERRITORIO
Una reflexión sobre la persistencia y la evolución de las radios comunitarias e indígenas en la Amazonía Peruana.

Por: Emilio Agnini Rodríguez
Director de IPSA y La Voz de la Selva

Invisibles.
Así,
NO EXISTIMOS.

Somos,
«Sin historia».

Mi voz,
Es un fantasma.
Y mi grito,
Se pierde en la nada.

Persistiré,
Porque mi voz,
Trae mi ser.
Contiene,
Todo lo que soy,
TODO LO QUE SOMOS.

Las radios comunitarias han tenido una valiosa vigencia desde los años 60 y 70 del siglo pasado, impulsadas por movimientos sociales como la educación popular y las organizaciones populares. Desde la iglesia, el paraguas emocional y de compromiso social que generó el Vaticano II dio energías a los procesos progresistas, tanto políticos como sociales. Esta es una etapa significativa en la historia de las radios comunitarias que, después de más de 50 años, y a pesar de sus limitaciones y dificultades, siguen vigentes; firmes y coherentes con sus principios humanistas.

Cabe mencionar que, con tantas décadas de presencia y con un aporte importante al desarrollo social y político de los pueblos, estos esfuerzos no han contado con un apoyo de subsidio por parte del Estado, como sí ocurre en otros países de la región.  Esta falta de reconocimiento estatal contrasta con el rol fundamental que cumplen en la construcción de identidad y democracia.

Sin embargo, en la última década se viene generando un valioso fenómeno de consolidación y ampliación de la comunicación comunitaria. Algo así como una versión 2.0 de lo que se ha venido haciendo. En este proceso, la vigencia del movimiento indígena ha jugado un papel crucial, explorando distintos mecanismos y estrategias para hacer oír su voz. Hoy conocemos experiencias significativas de radios indígenas y, además, de iniciativas de comunicación —principalmente radio y medios digitales— que recogen las voces de las comunidades rurales e indígenas a lo largo de la Amazonía.

Esta valiosísima iniciativa se sostiene en el fortalecimiento de capacidades de líderes y lideresas indígenas y comunitarias en habilidades comunicacionales.  No solo se trata de usar la voz, sino también de producir contenidos audiovisuales que reflejen su realidad. Así, se generan reportes desde las comunidades, se elaboran videos cortos y se producen audios que luego son difundidos a través de medios desde las ciudades principales.

Esta presencia actualizada en medios asume como principio que las comunidades tienen una dinámica que es necesario compartir y dar a conocer. Cuando hablamos de dinámica comunitaria, nos referimos no solo a los problemas que las afectan, sino también a sus iniciativas, emprendimientos, trabajos comunitarios, relaciones con otras comunidades y actores, y las alianzas que generan. Pero, quizás lo más significativo, es su cultura: sus creencias, prácticas y toda la sabiduría inherente a pueblos que se han construido exitosamente en relación con su entorno.

Con lo dicho, este salto importante de hacer comunicación desde las comunidades —COMUNICAR DESDE LOS TERRITORIOS— tiene dos alcances significativos:

Primero, el valor político, en tanto permite que la voz de los pueblos tenga presencia y vigencia en los espacios de decisión, en las ciudades y medios principales. Esto facilita la incidencia de la agenda de demandas de los pueblos y los territorios, de modo que actores diversos —Estado, ONG, empresariado e incluso la academia— conozcan esas exigencias y dispongan sus capacidades y recursos para atenderlas.

Segundo, el valor cultural, porque se visibiliza la cultura de los pueblos, dando a conocer toda la riqueza y amplitud de sus conocimientos. Solo así es posible un verdadero “diálogo de saberes” y una práctica auténtica de interculturalidad.

 

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