“De lo simbólico a lo real: mujeres indígenas y su representación en los medios de comunicación”

Ysabel Correa Salazar: Comunicadora, cantautora y activista.

Imagen: Concortv.

Cada 5 de septiembre – Día Internacional de la Mujer Indígena – se abren espacios para profundizar en la importancia y necesaria reflexión sobre el papel de las mujeres indígenas en la construcción del país y, sobre todo, ahondar más en cómo son representadas en los medios de comunicación. Lo cierto es que en los últimos años, en los medios de comunicación tradicionales y nuevos medios como las redes sociales, se ha evidenciado un incremento en la inclusión de mujeres indígenas u originarias en la publicidad (como la campaña “Arriba peruanas, tal como somos” de Falabella), en la conducción de noticieros en el canal del Estado (los programas Jiwasanaka y Ñuqanchik, primeros programas de noticia en aimara y en quechua de la televisión nacional), incluso “influencers” y creadoras de contenidos en redes sociales como TikTok donde con orgullo se reafirman como parte de los pueblos originarios e indígenas del Perú, como es el caso de Alessandra Yupanqui y Solischa.

¿Es suficiente los esfuerzos en visibilizar una representación positiva de la mujer indígena en el mass media peruano? No, porque años, décadas y siglos colocando a la mujer originaria en el centro de los estereotipos y representaciones negativas de connotación racista han dado como resultado que el imaginario popular peruano no reconozca en toda su dimensión los aportes de nuestras mujeres de los diversos pueblos andinos y amazónicos, siendo ellas principales portadoras y guardianas de conocimientos ancestrales, costumbres y tradiciones.

Las mujeres indígenas son pilares en sus comunidades: administran recursos, sostienen la economía familiar, preservan lenguas originarias y lideran procesos de defensa territorial. Pero todo ello no es reconocido del todo por el promedio de la población peruana, la misma que tuvo por ícono de la televisión a un personaje que representaba a una mujer andina totalmente estereotipada en el rol de persona descuidada, ignorante, sucia y torpe. Ojalá, en estos tiempos de nuevos espacios y redes sociales, se reflexione lo suficiente para dejar atrás contenidos que ridiculicen las características físicas o culturales de las mujeres indígenas, como ocurrió con programas humorísticos que han sido objeto de críticas y sanciones judiciales.

El reto en el reconocimiento positivo de las mujeres indígenas en los medios de comunicación (y en la sociedad) es que no se caiga en la folklorización. Una mujer indígena no es menos indígena si no viste atuendo tradicional, no porta plumas o carece de iconografía étnica en el rostro, o si no baila una danza tradicional o vende artesanías. La identidad cultural pasa por la reflexión sobre cómo nos hemos relacionado con nuestros antepasados, costumbres y tradiciones, para luego decidir lo que mejor nos represente.

¿Llegará el día en que los medios de comunicación en Perú dejarán de mirar a nuestras mujeres originarias desde la distancia y comiencen a escucharlas, visibilizarlas y respetarlas? ¿Tendremos mujeres andinas y amazónicas en la conducción de programas magazine, en las radios FM o como columnistas en los diarios?

Debemos recordar que cuando una mujer indígena toma el micrófono, no solo habla por sí misma: habla por generaciones que han sido silenciadas. Y es deber de todos —especialmente de los medios— amplificar esa voz.

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